Ayer en la noche, mi esposo me hizo una pregunta que me cautivó, me preguntó algo así como ¿y tú qué quieres hacer de tu vida?, le conteste “yo quiero hacer que la gente realmente le saque provecho a esta vida”. ¿Y eso, qué significa?

En este tiempo donde se ha puesto de moda encontrar la pasión de uno, que tal si les planteo que, realmente todos tenemos la misma pasión. Que la pasión es realmente solo un sentimiento, que se desata cuando encontramos esa esencia, tan común de todos pero tan única de cada uno. Es solo cuando vivimos desde esa esencia que podemos decir que estamos viviendo nuestra pasión;  al final, solo así podríamos decir que le estamos sacando el mayor de los provechos a esta vida.

Planteado así, la pasión no es algo concreto, la pasión es esa felicidad tan expansiva que podemos llegar a sentir cuando nos damos el espacio para brillar. Es ese estado cuando sentimos ganas de saltar por todos lados sonriendo, y abrazamos a todos y a todo con toda la autenticidad y euforia de este mundo. Es cuando nos dejamos ser, no pensamos, solo somos, tan genuinos y llenos de posibilidades. Este estado, en cada uno de nosotros se manifestará conscientemente como algo diferente, para algunos será el patriotismo, para otros la ayuda al desfavorecido, podría también llamarse la expresión creativa mediante libros, manualidades, o repostería. Da lo mismo, con tal que estés sintiendo que tu cuerpo y tu alma se expanden.

Y si sólo es un sentimiento, entonces ¿por qué no solo sentirnos así todo el tiempo, todos los días y poder llamar a nuestra vida, nuestra pasión? Porque no se trata de encontrar la acción que nos haga sentir bien para a aquello etiquetarlo de pasión, sino debemos sentirnos primeramente bien, felices, eufóricos, llenos de amor y de energía vital, para poder encontrar la manera justa para cada uno de nosotros expresar ese sentimiento, y a aquella expresión llamarla pasión. ¡Qué delicioso vivir así! ¿no es cierto?

Y para qué escribo esto, para poder liberar un poco de tanta lógica que hay al rededor de la búsqueda de la pasión;  para que “si no la haz encontrado” no te sientas como una persona “sin pasión” pensando que eso de vivir apasionadamente no es para ti. No es así, ya la tienes adentro, puedes, en cualquier momento sentir tanta euforia como te sea posible y esa euforia la puedes expresar cuando quieras y de la manera que más te haga feliz. Por ejemplo, si te sientes feliz y en expansión al cuidar de tus hijos y hacer panqueques con ellos, déjame decirte que esa es una de las miles de pasiones que puedes llegar a tener. Si cuidar de los animales te hace sentir eufórico y lleno de posibilidades creativas, ¡esa ya es una pasión! No tenemos únicamente una y no necesariamente tiene que poder generarnos dinero. La pasión es realmente el sentimiento, tan rico y a la vez inexplicablemente bello que podemos llegar a sentir al hacer y dejar ser. Es desde este sentimiento que puedes llegar a expresarte de mil y un maneras a las que llamamos “la pasión” pero realmente la pasión es el sentimiento, no la acción. Es por eso que todos tenemos la misma pasión, porque el sentimiento apasionado lo podemos llegar a sentir todos, y en la mayoría de los casos se siente exactamente igual. Es cuando vivimos realizando todo lo que hacemos a raíz de ese sentimiento, cuando podemos decir que estamos viviendo nuestra pasión.